Blog de Regina Salcedo Irurzun

sábado, 28 de septiembre de 2013

IMPASSE



 Para aquellos que sufren las mudanzas en mayor o menor grado.

Convivo con un caos clasificado, un caos que

sólo aguarda sus escarpias.

Todavía no tienen ni un agujero

los muros de esta casa, ni un recuadro

de sombra;

la suciedad del tiempo. Aún hay ecos

forrados de humedad

como en un santuario del presente aturdido,

no apto para morderlo. 

Convivo contemplando

mi inacción,

el milagro engañoso del colapso,

del coágulo sanguíneo de los días.


Cuando menos lo espere, la vida clavará su hocico luminoso,

descubrirá este impasse, el subterfugio burdo

que repele el progreso natural de los minutos:

esta gris connivencia

o el abandono mutuo.



martes, 24 de septiembre de 2013

BACTERIA





Naturalmente vives
acomodada en mis párpados abiertos,
en el cristal ahumado a través del que miro los eclipses,
en el pliegue astilloso de mis erres, en mi lanuda vergüenza,
vives, es la cuestión,
ajena al celador de mis pasillos, bajo sus boletines
oficiales y los botones de latón bruñidos. Sin oxígeno
vives, bacteria incomprensible,
para colorear de rojo vino tinto mis redes hidrográficas.



martes, 17 de septiembre de 2013

EL MUNDO POR COSTUMBRE




Dibujo un simple cubo en el papel y me cuesta un esfuerzo de voluntad inmenso 
desmontar el engaño de sus tres dimensiones.

Necesito un bolígrafo  para reconquistar  sus líneas una a una,

pero mi mente lucha por volver a imponerme la imagen de costumbre:

es tan potente que la llana verdad apenas se mantiene.

Mi atención se derrumba en varios parpadeos.



Pienso ahora en el mundo

y el vértigo me rompe desde dentro.


martes, 10 de septiembre de 2013

FRAGMENTOS




I

Ayer me agarré a la verja de unas obras
y a punto estuve de recitarme a gritos allí mismo
en un cinematográfico arrebato.

Este exhibicionismo repentino,
estas ganas de darme para afuera
no sé de qué me hablan,
qué me quieren,
qué esperan si una vez vaciada por dentro
o si una vez lanzada alcanzar
qué
de qué modo
para sangra en quién
para crecer en dónde
convertida en cuánto de mí misma
o toda otra.



II

Calma mientras mi mano se mueve por la hoja, cuánto tiempo.
Cómo coser el hilo de esta tinta a mi talón en marcha, a mi respiración
hasta agotar su carrete escondido
regalo de no sabes qué deidad caprichosa benefactora cruel
o residuo inherente a tantos días, tempestades,
galipot que aparece en breves topos negros
cuando las mismas tripas de la arena necesitan purgarse.


III

Y aun así constato solamente.
Doy fe,
actúo de notario. Soy testigo
de la lluvia de arañas,
del incendio que puja bajo el agua.




IV

Todos aquí esperando, cacofónicamente reunidos
sin dejar de bailar sobre las brasas.
Y nadie alza una silla
ni arrastra un escritorio
de modo que el intérprete pueda hacer su trabajo.