Blog de Regina Salcedo Irurzun

miércoles, 19 de octubre de 2016

Kokapeli inica la cuenta atrás

En Kokapeli Poesía estamos a punto de inicar la cuenta atrás para la publicación de Vacuus, de Izaskun Gracia Quintana. Un libro donde se enredan y laten poesía y fotografía. ¿Qué os puedo decir sobre él? Pues que esta autora dota a ambos lenguajes de una fuerza y una belleza inquietantes y serenas al mismo tiempo. No sé cómo demonios se logra esto, pero doy fe de que ella lo sabe hacer muy bien.

sábado, 15 de octubre de 2016

No todo son señales




Una picadura de araña sobre el ojo y sin ojo, sin rostro –el que me ancla–.

–No hay necesidad de otro memento mori, de verdad.

Qué daño si la horrible picadura no es más que una horrible picadura,
qué daño si no soy  por ahora más que un imán de insectos,
decadencia, venenos, oscuridad, negrura –¿son lo mismo?
oscuridad
negrura …
(palabras sin materia para corporizar toda esta masa amarga, residual)

Quizá es lo que en secreto solicito hasta que al fin, del todo, con todo,
me desborde.




 


miércoles, 28 de septiembre de 2016

A ilha é ela mesma, Thiago Camelo

Una amiga fue este verano a Lisboa y allí, curioseando en una librería, vio esta portada que le recordó a la de mi poemario Onirogramas, y por eso decidió comprármelo. Un regalo que puede parecer arriesgado, pero la intuición guiada por el verdadero cariño pocas veces se equivoca.
Trato de traducirlo en mis ratos libres con la ayuda de un traductor on line por lo que los resultados son precarios e insatisfactorios, pero aun así, entre lo que entiendo y lo que imagino, voy haciéndome una idea de lo mucho y bueno que me estoy perdiendo.
Desde aquí mi petición a cualquier editorial de poesía del país para que se anime a publicar A ilha é ela mesma en castellano.


 

sábado, 24 de septiembre de 2016

La bendición de descubrir a Sonja Akesson


La chica del guardavías no tenía alma,
sólo tenía corazón, hiel, nervios
y un morrito pecoso.

A las personas que tenían alma
no se les exigía nada
de momento.
Nunca eran apretadas por la tenaza del crepúsculo.
Escuchaban íntimamente a los árboles.

Algunas tenían hermanas entre los abedules.
Algunas estaban tristes y satisfechas a pesar de todo.
Algunas podían hablarle a Dios.

 

lunes, 29 de agosto de 2016

SER PERRO

Renacer como perro se supone que es dar un trágico paso atrás en la larga cadena de las reencarnaciones.
Hoy jugando con Eddie pensaba en la felicidad absoluta de únicamente ser, de amar y dejarse querer sin más complicaciones, de vivir y olisquear el momento presente bien a fondo. Pensaba que quizá el verdadero retroceso para él sería renacer en persona, y conocer entonces la mezquindad, la envidia, la codicia, el odio, la ira...La soberbia de creernos mejores mientras nos destruimos, mientras lo destruimos todo.