Blog de Regina Salcedo Irurzun

jueves, 22 de noviembre de 2012

SIN CARA



Siempre me ha interesado la figura de este espíritu Sin Cara parado en mitad del puente, como si estuviera decidiendo si cruza hacia la luz y el esplendor de la Casa de Baños o regresa a la oscuridad de los bosques. 
Es comprensible que cada uno le ponga a este personaje-enigma el rostro de sus propios miedos u obsesiones. Para mí es una metáfora perfecta de lo que es y de lo que puede llegar a ser la literatura (o de cómo puede pervertirse/te). Si habéis visto la película de El viaje de Chihiro sabréis a lo que me refiero.
Hoy me siento como este espíritu varado entre dos orillas y esto que dejo a continuación es sólo una reflexión al respecto.

 

COMUNICAR



Estudias la obsesión


que palpita en la palma de tu mano

y te preguntas

si ha llegado arrastrada por el viento

o es un reflejo más que tu organismo impulsa.

No logras distinguir el acento impostado de su voz

pero acatas sus órdenes;

son de pronto una urgencia,

unas tripas vacías, una vejiga llena,

un cansancio ancestral e insuperable.

¿Por qué,

por qué, te dices, mientras te vence el sueño,

necesitas de pronto llenar de comensales esta mesa

sobre la que te tiendes cubierta de alimento?

¿Por qué no es suficiente darlo todo?

¿Tan profunda es la sed por completar los ciclos?

¿No hay posibilidad de conjurar un hacha

que deje la palabra desnuda, emancipada,

o todo se reduce al vanidoso anhelo de

querer perdurar?

¿Y qué ocurre una vez alzada la cabeza,

cuando los otros ojos recortan tu silueta contra la oscuridad?

¿Has pensado en el precio?

¿No recuerdas acaso el veneno que esconden los frutos luminosos

de la visibilidad? 



Observa esa obsesión latiéndote en la palma de la mano;

¿Qué vas a hacer con ella?

¿Está en ti decidir si el grano que respira en su interior

convocará en el cielo una aurora boreal

o al ávido demonio de los pozos?







martes, 20 de noviembre de 2012

TIEMPO







No todo es paz ahora, hay asuntos diversos que segregan

una baba pringosa,

con los mismo compuestos de costumbre,

pero tan tuyos ya

que son como otra sombra.


viernes, 16 de noviembre de 2012

EXPECTACIÓN





Cuando no quedan sueños

o tiempo

para donar más aire a sus pulmones secos,

llega el primo lejano con una caja llena de ropa usada y juegos

incompletos

y se prende esa yesca que apenas ilumina,

que apenas proporciona un cosquilleo

ante cosas cerradas,

apenas un instante.

Y preparar el cuerpo, 


entonces gestionar

su tensión

hasta el destello próximo.


jueves, 15 de noviembre de 2012

VÉRTIGO





Mira el acantilado:

es una boca abierta,

una larga melena de metros meteóricos.

Siente el látigo eléctrico en los dedos del pie

y en los pulgares de tus manos que cuelgan completamente

ociosas,    expectantes.

Hay un ratón oscuro en el nido del pecho

que gira en una rueda de palabras;

todas ellas sinónimos de avance.

Y el resto te retiene con el peso del yodo y la memoria.

Cada letra raíz

y verbo filamento

que asumes como esencia levanta en torno a ti

un círculo de espejos aulladores,

simuladores hábiles del movimiento diario y el timbre

de tu voz.


lunes, 12 de noviembre de 2012

CATÁSTROFE




Emoción del incendio, cierta liberación en todo

lo calcinado y en el agujero                    vértigo

y en el humo que huele a porvenir

y a plástico quemado.



jueves, 8 de noviembre de 2012

COSAS




                                                                         I

                                                                     Cosas.

                                                                Tantas cosas.

                                                          Y no son más que aire.



                                                                       II

                                                  Duele más imaginar el gesto

                                                             que el despojo.



                                                                     III

                                                    Cuando desaparecen

                                        es como si jamás hubieran ocupado

                                                         algún espacio.



                                                                     IV

                                                     Conocemos tan poco

                                                      sobre lo que nos alza.