Blog de Regina Salcedo Irurzun

sábado, 17 de diciembre de 2011

Palabra de fieltro




La palabra Iniciar cae desde una ventana,
se rompe sobre mí
me causa varios cortes en los brazos
y un calambre en los dedos
eléctrico,
fugaz.

Observo los añicos,
son de fieltro marrón y está gastado,
es anodino,
es fieltro,
nunca te lo pondrías para ir a una fiesta.

Busco aristas,
agujas escondidas,
dientes rotos
de alguna cremallera.
¿Con qué me he hecho esta sangre?
Es fieltro suave, ajado,
deslucido,
tornado en otra cosa,
con destellos tiñosos
como calvas de gato.

Supone un gran esfuerzo
retornar al inicio de Iniciar,
retomar la palabra
lustrosa, sin pelusas,
abierta a la esperanza
vestida de promesa,
sedas y vendas blancas.

Y fíjate, soy yo,
la que ahora compone sus pedazos,
yo, con esta herida abierta
tan urgida de puntos y mentiras.




jueves, 15 de diciembre de 2011

Tortuga bocabajo




Quién aprieta el botón de mi memoria,
quién decide sacar una instantanea de ese patio
trasero]
-las calderas del gas-, de cada charco,
goma, cascote de botella,
hierbajo en los bordillos de cemento.

Pero no de otra cosa.

¿Qué pasó con mi cara de primero hasta sexto?
¿Dónde están mis hermanas, mis días,  mis amigos?

No sería tan raro toparme en un pasillo sin orillas
con una pajarita de papel,
o un unicornio.
Es más, estoy segura, de que arrojarían luz
sobre este agujero negro,
esta vida de espora sin historia
solo con una angustia de galápago
volteado en el desierto,
solo con su temor
a la muerte que viene como un loco suicida de autopista.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Píldora insoluble de cianuro




No navegas, te hundes, como si el fondo fuera
un arrecife ardiendo
un clavo con oxígeno, un cielo con gaviotas mensajeras.
Sin gafas ni escafandra, ojos abiertos
a la sal del océano, al vinagre y la hiel
de las corrientes frías que genera
la isla Soledad en un punto señero del Pacífico norte,
sin norte,
sin más raíz que un cable.
Dios bendiga ese cable y de la vida eterna
a los dedos que extiende
y que conectan
mi pozo con tu hambre y vuestra rabia,
miseria, humanidad,
entropía caótica
basura
y una ventana al  fin
y al cabo,
una ventana líquida,
una frontera que a veces nos sonríe,
fruta abierta,
igual que un espejismo,
una boca carnívora,
palabra envenenada:
eres tú la más bella,
no, qué va,
tú lo eres
ahí en tu cubículo de fiera,
de estúpida gacela que confunde
el cemento y la hierba,
4 metros cuadrados con paredes
contagiadas y blandas, falsamente tan blandas,
al borde del derrumbe como una despedida
que se guarda bajo la lengua
siempre,
toda una vida rota.