Blog de Regina Salcedo Irurzun

miércoles, 27 de abril de 2016

Plegaria de una sombra sin memoria





tengo que retener los libros, me repito, fijarlos. las palabras nidífugas. las palabras insecto que se posan en mí, se enroscan en mi ombligo, retoman su camino. ni un rastro luminoso de ese polvo irreal. la piel amarillenta o algo untuosa. un indicio del vuelo.


¿con qué ojos, entonces, seguí su itinerario? ojos que no conocen los moldes de escayola. ni las redes de arrastre. ni las impregnaciones. ojos que sólo sirven para contar antenas. si las alas plumosas o coráceas. para testimoniar los brillos irisados que como un pez fugaz se asoman a la curva de sus tórax.


después viene la vida y arrastra a las orillas los troncos, las ramitas, todo lo que ha caído de la tierra o el cielo, lo no-río-no-líquido.   


me pregunto cómo construye el resto, los castores, cómo urden sus presas, cómo frenan y doman la corriente.

cómo son esos ojos capaces de roer, de tornarse herramienta, capaces del provecho.


deposito en el limo todas mis esperanzas.



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