Blog de Regina Salcedo Irurzun

miércoles, 17 de febrero de 2016

LA CALABAZA

una calabaza en el lecho del huerto, perfecta, no espera –ni tú lo necesitas– 
ser convertida en nada. una calabaza entre hojas enormes como palmas de 
manos enormes, aplaudiendo como aplauden los sordos, hacia la tierra, el cielo, 
hacia la tierra, el cielo...
un abracadabra que peina caracoles en sus tallos, espirales orgánicas para 
enredar misterios y gotas de rocío, también dentro, en su carnosa carne 
con dientes de pepitas sonriendo.
una calabaza que resbala entre curvas para ocupar su espacio, por ningún otro 
cuerpo o estructura resbala así tu mirada mecida, suavemente, sin esquinas ni ángulos taimados.
en el lecho del huerto, en la tapia del huerto, encaramada, plena, la calabaza 
no espera –ni tú lo necesitas– ser transformada en nada.














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