Blog de Regina Salcedo Irurzun

lunes, 2 de noviembre de 2015

Breves apuntes de una madre en Halloween



Pequeñas calabazas de papel


Escondo calabazas por el pueblo.
Están tan a la vista
que les cuesta encontrarlas.

Tengo que refrenar
mis ganas de gritarles
algo más específico que el simple:
¡Frío, frío! ¡Muy frío!
¡Te congelas!

Algunos pasan frustrados,
ateridos,
en su tercera vuelta.

Les digo: “Sobre el muro”.
Les digo: “Junto la fuente”.

Soplo cualquier palabra a sus mejillas.


Quizá todos los hijos
deberían crecer
lo más lejos posible de este aliento.


Y entonces casi alumbro
el posible motivo de esa vaga tristeza
que se me enreda siempre
en el gesto resuelto de sembrar,
de arrojar las semillas con la mano.





Me demuestro


Hago tumbas de poliespan,
las forro con cinta americana
gris,
luego pongo los nombres
de mi hijo y sus amigos.

En cuanto acaba la fiesta, inmediatamente
las tiro a la basura.




El cubo asqueroso


Ellas dicen que ni en un millón de años
van a meter la mano
en el cubo asqueroso.

Algunos niños callan,
luego discretamente se apartan y no juegan.

Yo no les digo nada.

Animo a las chicas para que se decidan,
pero veo que están ya remangadas;
sus amigas les guardan las pulseras.




Cuentos de terror


Alrededor de una luz,
rodeados de noche,
pasar miedo
/dejar pasar al miedo/.
La historia es lo de menos.


*

El placer al galope ante lo amenazante,
el estado de alerta: pequeños suricatos
junto a la madriguera.

                        *

La intensidad extrema del dolor
sin que se manifieste.
La angustia y el peligro
bañados en sudor y caramelo.




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