Blog de Regina Salcedo Irurzun

sábado, 8 de agosto de 2015

ESTORNINOS



El pensamiento mágico. Antes. Tenía un templo.

Y nos arrodillábamos. Yo, Regina, mis Otras. En presencia de un pájaro.

En un tramo de cielo. Ése no más. Exactamente Entonces.


Alabada sea la Sincronización porque todo se muestra en el lugarmomento necesario.


Rezábamos también a clavos y tornillos. Golpeados. O

asaltantes de suelas.

Centímetros cuadrados de intuición. Nosotras, yo. Sibila.

Oreja parabólica. Estanque de agua dura.


Cada

vez

                        más

                                    silencio…



Vinieron otros dioses. Por la noche. Se implantó el nuevo culto:

Causa-Efecto

La balanza con dos platillos férreos. Axiomáticos.

Causa-Efecto

Efecto-Causa

Causa-Efecto-Causa-Efecto…

/…/ - Efecto

Causa- /…/


/…/


De pronto. Las pesas ramifican.

Desaparecen.

Se innombran.

Esporan.

No están. No hay. No son.


/…/


Esperas la debacle. La llegada de Caos.

Apocalipsis.



Mientras el musgo crece. Blando como una casa.

Hundes allí tu dedo. Hasta la tierra húmeda.

Tu uña verde y marrón.

Son todo lo que ocurre.

Y ya no escuchas más.

Ni saboreas más.

Ni manoseas más.

Ni hueles más.

Ni aguardas otra cosa.



Yo, Regina, mis Otras. Se mezclan.

Estorninos en vuelo.

Somos una y bandada.

Una coreografía sobre una melodía de la sangre,

el músculo y el cielo.

Inapreciable. Muda.


Y porque no la oímos no chocamos las unas con las otras.

Y porque no me paro a percibir sus notas la siento y continúo

agitando mis alas.


Tengo tiempo para cre(ae)r la magia.

Beberme la belleza y abandonar su cuenco.

Para encontrar efectos. Moldearlos. Juntarlos-separarlos de sus

cabezas-causa.

Sus vesículas-causa.

Sus excrementos-causa.

El juego es absoluto e infinito. 







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