Blog de Regina Salcedo Irurzun

viernes, 24 de julio de 2015

Luna Numaios



Hoy no estoy esperando,
pero de alguna manera in-actúo
casi olvido los nísperos que crecen en mañana:
la respuesta de V
la respuesta de T
la respuesta de I

/etimología secreta de respuesta: partida de ping-pong con riesgo de apagar tu gravedad a menos que desvíes los ojos del contrario, de la pelota que ahora está en su campo, y recuperes el control de tus manos y tu raíz pulsátil/

Cualquier acto programado al futuro tiene una masa espectro capaz de generar una órbita imán que te succiona, te convierte en la luna Numaios; satélite a la espera de una acción extranjera que te desplace, hija ajena de ti.

Sin ser del todo Numaios esperando la respuesta de V, de T y también la de I, me siento afín a él
o semejante
tal vez
porque mis pies siguen sin tocar suelo
porque estoy algo azul      teñida de un azul desvinculado
más zombie que presencia
más conciencia vapor que músculo y encía.

Pero pongamos que recibo por ejemplo la respuesta de V
/V es una fotógrafa de México que accedió a contestar unas preguntas que le hice sobre fotografía y necesito ese material para poder terminar un poemario/
entonces leeré con atención lo que me cuenta,
reflexionaré como solo se puede hacer cuando escribes
poemas
dejando a la intuición que te encamine
fuera de los caminos habituales
sin buscar soluciones ni puntos de llegada,
concluiré mi libro pues su parte es la última pieza que me falta.

¿Concluiré?
¿o solo lanzaré de nuevo la pelota?
¿continuará siendo la misma esfera blanca?
¿acaso continúo con la pala en mi mano?
¿qué fruta aguardo ahora: una manzana, un plátano
un híbrido de pulpa con hilos de mi carne y un hueso vanidad?  ¿sigue
siendo un ente comestible, capaz de alimentar?
¿alimentar a quién?
Quizás
desentenderme
dejarlo ir
callar
antimaterializarme  en detrimento del plomo y el mercurio –elementos que revisten el yo en cuanto se refleja–
la única manera de terminar el juego
la trampa del proyecto.


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