Blog de Regina Salcedo Irurzun

lunes, 29 de junio de 2015

BAJO LA LENGUA, BICHOS de UXUE JUÁREZ





Para los que no estuvisteis en la presentación del sábado en Walden y para los que todavía no habéis leído el poemario ilustrado de Uxue Juárez, os resumo, más o menos, lo que allí conté sobre él:

Bajo la lengua, bichos, es un artefacto literario hermoso, armónico e incluso me atrevería a decir que prácticamente perfecto, porque ninguna de las piezas que lo componen podría remplazarse por otra diferente, entonces sería otra cosa y de seguro, no discurriría con la misma fluidez, no alcanzaría la misma belleza que ahora alcanza.

Una de las partes que incluye este mecanismo es, obviamente, el magnífico y sólido poemario de Juárez -y es curioso que un poemario que está lleno de fisuras y de grietas, que de hecho nos cuenta la historia de una ruptura, consiga una solidez tan rotunda-. Además es un texto que se plantea como un diálogo en el que la autora se interroga continuamente, vacila, avanza y vuelve a retroceder; no hay certezas absolutas, no se llega a conclusiones definitivas. Y sin embargo, como digo, es un poemario contundente, porque consta de un fondo honesto y humano, de una estructura urdida de manera inteligente, y sobre todo de un lenguaje poético de una gran y personalísima madurez.

Cuando pensaba en todo esto, me acordé de un artículo que leía hace poco sobre el arte del Kintsugi, que consiste en convertir lo frágil en algo fuerte y hermoso. Los japoneses creen que cuando algo ha sufrido daño y tiene una historia detrás se vuelve más bello. Por este motivo reparan las fisuras de los objetos de cerámica rellenándolas y cubriéndolas con polvo de oro. Es decir, no tratan de ocultarlas como haríamos nosotros, sino que las acentúan, las celebran. Creo que el poemario de Uxue realmente podría hacer honor a este arte.

Otra de las piezas de esta maquinaria poética es el espléndido prólogo de Lola Nieto, que ya por sí solo constituye una pequeña joya literaria, un poema independiente tan suyo y profundamente mágico como toda la música que ella compone. 

Y por supuesto están las sugerentes, delicadas y a la vez potentísimas ilustraciones de Daniela Spoto, que ha hecho un trabajo increíble asimilando el texto, empapándose de él para ir mucho más allá del mero acompañamiento gráfico. Sus ilustraciones realmente suman significados, potencian la capacidad evocadora del texto.



Por último tenemos la magnífica labor de edición que ha realizado Stendhal, que ha sabido crear el hábitat idóneo para que todas estas sorprendentes criaturas se desarrollen y convivan en equilibrio. Un ecosistema a la altura de la belleza y originalidad del resto de sus habitantes.



Para terminar, os dejo algunas fotos de la presentación y sus objetos.














No hay comentarios:

Publicar un comentario