Blog de Regina Salcedo Irurzun

lunes, 16 de marzo de 2015

LENGUAJE ANIMAL (PARTE III)

ANIMALES PRESENTES II


Última actualización, pero no por ello menos interesante, de
Garazi Aldaz con su texto basado en la imagen de Ibai Ganuza :




GARAZI ALDAZ 
 

Al nacer
había unos brazos que me sostenían en el agua.
Luego llegaste tú
con tus manos
que me susurraban al oído
leyendas de niños que se escondían entre la hierba.

Todo eso me alimentaba de un mundo
en el que me hacías flotar
y hacías que me hundiera.
Y pasé de ser cristal
a ser nudo.

Acto seguido,
decidí hundirte los dientes en el costado
y susurrarte todos los gritos
que eran miedo
y dormían en mis entrañas.

A pesar de todo,
ahora me siento sostenida
entre un pentagrama de silencios.
Ahora me mantengo a flote
y sin la necesidad de que me sostengas.

Ahora no soy cristal.
Soy la coma que tú escribes,
Que yo convierto en punto
y que suena a portazo.

Que dice que yo.
sin ti,
sigo siendo yo. 




Olatz Azpiroz escribió este poema inspirándose en esta fotografía de autor desconocido:



 OLATZ AZPIROZ



Azkenean lortu zenuen,

gasoleoak zure zainen izkin ilunena ere hartzen amaitu zuen,

azaletik ateratako ke beltzak margotu zuen zerua.



Azkenean garrasi egin zenuen,

azkenean lehertu zinen,

gorrotozko hitz gogor batean laburtu zen zure bizitza.



Aske izan nahi zenuen

menpekotasunik gabe.

Amorruak ito zintuen, airea falta arte.

Minak begiak ilundu zizkizun,

katu zaharraren kondaira bete zenuen arte.



Eztanda egin zenuen, dena utziz,

nazkatuta zinen.

Sua ahizpa zenuen horri,

sentimenak pizteko, bere berotasuna lapurtu zenion,

kolore argia eskatu zenion, masailak berritzeko.



Azkenean gasoleoa izan zen

estuki besarkatu zintuena,

gasoleoa izan zen bihotzez besarkatu zizuna.



Sua izan nahi zenuen,

eta gasoleoa zen bidea

izar bihurtzeko

eta izar gorri bakarra izateko.



Baina ezin dira bihotzak erre,

zurea han gelditu zen,

nire eskuetan,

biziki taupadaka.

***


Irati Iturritza leyó un poema inspirado en la ilustración de Clara López del Averno:



IRATI ITURRITZA



Hay en mí animales en bruto que se extinguen con cada explicación

Natalia Litvinova



Un día decido volver a nacer de mi boca. Una vez fuera, afirmo que yo no nací de ninguna boca, pero que a veces soy un pájaro que no logra ver sus alas y otras veces un perro que ladra a escondidas y dice ser un pájaro que no logra ver sus alas. Yo no nací de ninguna boca, pero sí es cierto que alguien se revuelve aquí dentro y trata de correr en todos los sentidos al mismo tiempo. Corre hasta que mi cuerpo decide romperse en mil pedazos. Voy pegando todas las piezas y paro cuando me doy cuenta de que un cuerpo no puede decidir romperse en mil pedazos. Vuelvo a correr en todos los sentidos obligándome a mantenerme unida. Mientras corro, oigo cómo alguien dice mi nombre, pero yo no me llamo y  estoy formada por miles de manos. Las miles de manos miran las huellas que dejan mis dedos en la mesa de la cocina, siguiendo el compás de un piano que nadie toca. Pienso que no escribo un poema, sino una película de terror, pero luego lo niego: ni esto es una película de terror, ni un cuerpo puede decidir romperse en mil pedazos, ni yo nací de ninguna boca. Pero sí es cierto que hay en mí animales en bruto que se extinguen con cada explicación, y sí es cierto que a veces se atacan los unos a los otros.

Mientras ocurre la masacre, me siento en primera fila y observo. Hacia el final, mi oreja derecha, que también podría ser un ciervo llorando en mitad de la noche, se acerca y me recuerda que el ancla es un estado transitorio. Cuando todo termina, aplaudo.

Espero en la sala hasta que el espectáculo vuelve a comenzar.

***

Ana Jaka leyó un poema de  Rosario Castellanos que acompaño de la siguiente ilustración, también de Clara López del Averno:


ROSARIO CASTELLANOS
 
Dos meditaciones

I

Considera, alma mía, esta textura

áspera al tacto, a la que llaman vida.

Repara en tantos hilos tan sabiamente unidos

y en el color, sombrío pero noble,

firme, y donde ha esparcido su resplandor el rojo.

Piensa en la tejedora; en su paciencia

para recomenzar

una tarea siempre inacabada.



Y odia después, si puedes.



II

Hombrecito, ¿qué quieres hacer con tu cabeza?

¿Atar al mundo, al loco, loco y furioso mundo?

¿Castrar al potro Dios?

Pero Dios rompe el freno y continua engendrando

magníficas criaturas,

seres salvajes cuyos alaridos

rompen esta campana de cristal.

***

Alejandra Verano escribió este poema basándose en la ilustración de Itratxe López:



ALEJANDRA VERANO



Fuegos artificiales



Detén los sigilosos pasos

que te acercan

y el insolente gesto

con el que ocultas la verdad.



El eco de tus botines,

 incauto,

se oye desde muy lejos.



Mi alma,

salvaje gorila rojo,

te está mirando

y yo,

 ya no puedo contener la risa.



No tienes nada de poliedro,

ni de sal marina,

ni un atisbo de verdoso cobre

en tus ojos,

algo de árbol en la voz...



Nada.



Huyo sobre el fluorescente animal.

No voy a tragarme

el falso resplandor

de tus dientes con fundas

de oro.


***


Yo escribí este poema inspirado en la ilustración de Angélica López de la Manzanara.


REGINA SALCEDO



miedo

[escrito con minúsculas y pronunciado en alto]




entra en el autobús, desde la lluvia oscura, una muchacha mínima tragada por su abrigo cucurucho –obsoleto / botónesfera / tweed– una Little My lánguida que se sienta un poco más allá, sí, –unpocomásallá–

vuelvo a la ventanilla, regueros de noche, agua…

percibo un movimiento leve pero imposible en mi brazo derecho,

gusanos bajo el barro/ letanía

y de pronto las veo, emergen, se retuercen sus manos de mapache –dedos, ramitas negras, taquigrafían el aire, garabatean qué?– a punto de un chasquido que me estremece sin haberse emitido, una rotura que de alguna manera sería catastrófica, fatal… quizá además la luz, entre afilada y ámbar, o la impresión de estar embotada en un charco profundo, en una tráquea-lodo que succiona… ya sabéis; esas colas vibrantes emergiendo de un hueco, esa viscosidad que gotea invisible y disuelve la solidez del mundo, su materia,

apenas un segundo



Y luego:

el Miedo

[escrito con mayúscula, silenciado]


Nodigas

No busques envoltorios moldes para galletas el círculo la estrella un color conveniente a cada lametazo y definir dar fin

–pudiéramos creer– y no un alumbramiento.

Mejor dejarlo ahí como ruido motor como ignición o Kraken vehemente

sin cara sin

embargo es presencia latido en el mismo torrente sanguíneo en las enzimas en el abismo óseo no necesita un parto para ser… y aun así

nodigas-nolodigas

ni siquiera una vocal traslucida una sílaba de hilo

si le pones un nombre, lo conjuras

si pronuncias tormenta; la tormenta

si demonio; el demonio

pero, basta

no concretaré más, superstición atávica de tierra de lagarto del más arcaico instinto del terror animal anudado al ombligo de la primera madre.


Sal, crucifijo, hierro, patita de conejo

escupir

escupir

para que no se llene la boca de palabras
.





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