Blog de Regina Salcedo Irurzun

domingo, 15 de marzo de 2015

LENGUAJE ANIMAL (PARTE II)

ANIMALES PRESENTES I


Uxue Juarez leyó un poema inspirado en  las ilustraciones de Angélica López y Edurne Maya.


UXUE JUAREZ



El espejo del cuarto de baño me hace triste. No gorda,

ni fea, ni sucia:

solo triste.

Esta es mi imagen. Miradme. Antes prefería que

no lo hicierais. Pero venga, miradme.

Luna Miguel





DONDE YACE LA BESTIA



Para abrir, tomar la llave y hacerla girar. Para cerrar, cruzar espaldas y hacer girar la llave en sentido contrario.  Acto seguido, depositar la llave de-vuelta en la palma abierta de la mano que tiembla.



(La entrega y devolución de las llaves deberán realizarse en el más absoluto silencio. En ambos casos, las palabras serán contenidas.”





DONDE PALPITA LA BESTIA/ LENGUAJE ANIMAL



Éste es mi cuerpo. Ni feo, ni gordo, ni loco. Mi cuerpo. Rojo.

Míralo.



Sola, en una sala simétrica a ésta, la imagen que miras escribe y pregunta si es ella misma la imagen que miras ahora. Si sus ojos son sus ojos. Si su boca su boca. Si su pecho pequeño y caliente también se quiebra como se quiebran sus alas. 

Etcétera.



Éste es mi cuerpo intentando escribir un poema de amor. Pero no hay amor.

No hay amor porque vengo de una generación fecal e infecciosa, huérfana, epidémica, harapienta de amor. Generación-barrera.



Mis poemas no hablarán de amor. Porque no lo hay, me digo.

Y si lo hay, no me cubre. No nos cubre.

Sólo este amor estéril, repleto de diques.

Quien quiera azotarlo, tiene mi consentimiento.

Quien quiera tumbarse y rascarse la barriga, tiene mi consentimiento.

Quien quiera salir a fumar un cigarro, tiene mi consentimiento.



Mi dedo gordo asoma por uno de los orificios del calcetín

y eructa la palabra des-amor.



Destaca el desamor por su cuerpo blanco y negro iridiscente, un vómito acabado en una promesa rota de color azul metálico. Es prácticamente inconfundible con otro sentimiento debido a las ojeras que se forman en el rostro del sujeto que lo padece.

O sea, yo.



El desamor es una especie que ha conseguido adaptarse, multiplicarse y aprovechar las alteraciones del medio que provoca mi imagen estas últimas semanas.

Aparte de trozos de latas y cristales, se han llegado a encontrar joyas de valor en sus grandes nidos y, como ocurre con algunas urracas,

se ha demostrado que el desamor puede reconocerse frente al espejo.

Es por eso que hay quien opta por cerrar los ojos y rasgar la mirada.



La hendidura del desamor no puede ser escrita

pero la falta de amor es gruesa

y muerde.

No le hace asco a ningún alimento, es frecuente verlo cerca de la carretera, andando a pequeños saltos, buscando cualquier cosa comestible. Por ejemplo, yo.

Con la voz roja de la grafía,

el desamor engulle insectos, cereales, carroña.

Como una urraca, traga carroña y huevos, polluelos de otras especies.

Hinca los dientes y cercena al polluelo de un tajo.



Su voz es un matraqueo áspero: tcha-tcha-tcha-tcha-tcha.



La lengua pétrea del desamor agrieta labios y mejillas.

Agrieta manos. Agrieta cuerpos que apenas se abrazan ya.



[VOZ EN OFF: Y ahora, digo para mí dirigiéndome a X, un interlocutor hipotético:



Hubo un tiempo en el que nuestras mejillas eran rojas en la nieve,

como el trineo rojo cuesta abajo con la cara llena de cremaparaelsoldelamontañaquequema

que quema

como quemaban tus manos.



El impacto de una bola de nieve contra el rostro

es proporcional a la velocidad de la nieve al caer.

A veces las cosas se precipitan.

A veces ni siquiera eso.

Ni siquiera eso.



Estoy aquí.

Lo sé porque escribo y nieva.

Me prometí que no volvería a escribir sobre la nieve ni el amor,

pero precisamente hoy,

un temporal visita la ciudad con unos labios gruesos de cristal



y nieva.



Esta es la escena. Mírala. Antes prefería que no lo hicieras,

pero, venga, mírala.

Esta es la escena:

Soy un pájaro impaciente

con unas alas que se extienden y ofrecen,

temblorosas de amor.

Mi centro es el de un animal caliente.

Sin embargo, destruyo el nido

[nunca lo hubo].



No hay nido-madeja. El frío olisquea mi sangre.





Para salir de la torre,

extiendo de nuevo las alas y tomo impulso.

Dejo que mi cuerpo pequeño impacte contra el vidrio.

Compacto y mudo, sin geografía.

Miro mis alas desnudas que caen inertes como un copo.

Llega el primer quejido.

Me haces el amor, pero mi sangre de pájaro es vulgar y estéril, tus pasos no pueden contener la ceniza. Tan pálida.

Quiebras un ala.

Después, el pico.

Y pienso que es mejor así, pienso que mejor prescindir del pico,

porque hay algo que necesito callar

[y vuelvo a escribir necesito].



En el momento en el que el bolo sea pronunciado

no cesará no cesará no cesará no cesará

no cesará el caer natural del pájaro.



Porque hay algo hipnótico en el impacto

en arañar el blanco y nevarlo de palabras,

retomo vuelo e impulso.



Me he propuesto romper el cristal con la cabeza.

Y salgo disparada contra el cristal.

Esta vez, crujen las patas, los ojos.

Ya no me queda mirada.

Apenas las plumas,

apenas un recuerdo sobre una vieja/antigua ruta de vuelo.



Por encima de todo, sobre todo, más que nada,

me sorprende la manera torpe

que tienen algunos cuerpos de volver

ardiendo. A pesar de. A pesar de todo.





VOZ EN OFF: Termina el monólogo y miro ahora al público.]





A veces pensamos que es lenta la primavera.

Otras, simplemente, nos regodeamos en una letrina.

Nos gusta el hedor del detrito. Es absorbente.

Hay quien cree que no hay cauce alífero con el que desconvocar la ausencia.



Pero el mecanismo es en realidad sencillo:

se trata de girar una manivela y abrir la ventana.

Después, debemos extender la pluma y escribir atortolar.

Esto es, aturdir, confundir, dejarse ir dulce y ostensiblemente,

como una tórtola.



Asoma así un matraqueo dulce: grrr-grrrr-grrr-grrrr-grrrr

y arrulla.



***

Xabi Lainez recitó este poema a partir de la obra de Aizpea Lasa.



XABI LAINEZ




LA LENGUA DE LAS BESTIAS



INTRO

Sube el volumen del plató.

No te repases el carmín con la lengua

que subo la voz de la tele.

El regidor te lubricará después las tuercas.

Ahora tienes que salir a escena.

 ¿No entiendes?

Va a empezar la cuaresma

y estoy esperando.



I.



Al otro lado las palabras se acoplan.

y los sofás desfallecen.

Sigo esperando un altavoz,

                                               quiero empastarme tus cenizas en la frente.

Ya sé

no hay nada de épico en mi conducta,

                                                              ni en tu martirio catódico.

Sólo nuestra pereza y tu avaricia

                                                    en Dolby.

II



El vacío se expande

al ritmo de los anuncios de tus cenizas.

Mis encías postizas reposan en un vaso chato.

Subo el puto volumen

porque la nada se abre paso

entre los recovecos de tus tetas de peluquería

y mi silicona de hembra sedentaria.

No hay más líneas en la pantalla para esa voz,

ni en el espejo que la rebota.

No hay más rayas para una nariz convexa

que retuerce el sonido hasta convertirlo

en la matanza de San Valentín.

Estamos en cuaresma,

la acabas de inaugurar tú misma y, joder,

estamos pensando en el 14 de febrero.

Subo el volumen porque te quiero desde el otro lado del cable,

                                                                                                               en Surround.





III



Ya sé que no hay nada épico en mi postura

                                                                            ni en tu castillo eléctrico.



Tú en tu altavoz,

yo a este costado,

donde los diálogos se empalman de dolor y los sofás ni me aguantan,

yo, con tus cenizas en la frente,

                                                  alcanzo la cima de la razón y del sonido.

                                                                                             

EPÍLOGO

Sigo al otro lado

                         para cuidarte.

El regidor duerme.






 

 ***

Ricardo Liberal leyó este texto basado en la ilustración de Mikel Muriño:


RICARDO



ENUMERACIÓN PARA ENTENDERME A MÍ MISMO





Temple Granding, autista y responsable de la mejora del trato animal a nivel institucional en EEUU, explica, que el desarrollo del cerebro de los perros y los seres humanos es inversamente correlativo y que el encuentro entre ambas especies se produjo cuando nosotros aún no existíamos como tales seres humanos; que los homínidos no mantienen relaciones de amistad entre dos machos, mientras que sí lo hacen los lobos. De lo que se deduciría que fue posiblemente de ellos de quienes aprendimos la amistad.



Bermudillo hablaba con los animales y a mí me encantaba.



Dicen que el 80% de la comunicación es gestual y solo el 20% lingüística y consciente. Dicen también que la primera impresión es la que cuenta y, uniendo ambas cosas, me pregunto con mis alumnos si es posible el amor a primera vista. Uno de mis alumnos cuenta la historia de sus tíos.



En TED comentan que el stress, si no es entendido como algo negativo, no es dañino; sino que genera su propia sustancia para impedir el daño al corazón y, a la vez, abrirnos a los demás: oxitocina. El stress como preocupación por los otros y trabajo con elos nos mantiene juntos y jóvenes. -Tengo que decírselo a mis pastillas.



Eleanor Longden, al parecer esquizofrénica y miembro de Intervoices, explica que, tras tratar de hacerse un agujero en la cabeza, aprendió a hablar con las voces de su interior, a escucharlas, tranquilizarlas e incluso a aprender de ellas.



Ortega decía que cuando un tema se discute rigurosamente se llega a una paradoja, surge el silencio y se hace presente la verdadera realidad, los dos contertulios.


***

Yo, con la colaboración de Uxue Juarez,  leí este texto inspirado en la ilustración de Iratxe López:


 
REGINA SALCEDO


Ida
Toda escucha o lectura
es una traducción a nuestra propia  lengua.
Un salto y una pérdida, una nueva
mirada.
No hay diálogo inocente.

Vuelta
Escuchar o leer
es una traducción a un idioma
exclusivo.
Un salto y una pérdida, un mirar
renovado.
Ninguna conversación es inocente.


DE IDA



Alternativa I



Con el tacto quizás –libres de los mandatos del oído

y el ojo–.

Darse las manos y conseguir vibrar

como una única cuerda.

Sentir.

Arder

antes de que ese fuego

se interprete –se talle–

en la palabra.

La palabra que abre las compuertas

del Yo

y sus múltiples ondas.




DE VUELTA



Alternativa I



Con mandatos tal vez, orejas libres

y el contacto visual.
Ellos se dan la mano y consiguen vibrar

como única cadena.
Sienten.
Se queman, pero antes

se interpreta este fuego, queda

grabada la palabra.
La palabra que abre las compuertas

del Auto

y sus variadas olas.

***


Y mañana terminaremos con los textos e imágenes de los animalillos presentes que faltan . 

Feliz domingo.

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