Blog de Regina Salcedo Irurzun

lunes, 11 de agosto de 2014

Estoy quieta, sentada




Estoy quieta, sentada

en una silla, haciendo casi

nada.

El presente parece realmente

existir 


como algo prolongado.

Escucho las ciruelas precipitarse

una a una

desde la rama al suelo.

Su sonido atravesando hojas

imita pasos, el sutil merodeo

de un animal pequeño.

Todo esto –me digo sin decir– en fracción

de segundos.

Y sin embargo no alcanzo a ver su vuelo,

tan fugaz.

Me sobrecoge el vértigo

que contiene la calma.

Que seamos capaces

de concebir ahoras

sumidos por completo en el torrente.


Entonces; el pájaro, el madero, yo misma

a igual velocidad 


a diferentes ritmos.



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