Blog de Regina Salcedo Irurzun

miércoles, 4 de junio de 2014

Unas fotos de Rusia, marzo de 1993





                                                    I


Hay escasez de grifos, una señora con un pañuelo azul

muestra uno en su mano, como si fuera

un mero, como si en realidad, estuviera en la lonja y no en las escaleras

de una boca de metro allí en Kropotkinskaya.

El lujo viaja rápido para ser todo mármol. Para estar bajo tierra.

Descendiendo en picado.

El revisor del tren me ofrece su visera

por tres rublos.


                                                     II 


Los cuervos devoraron hace tiempo a las palomas y vuelan

como notas desoladas sobre la Plaza Roja, los

jirones de nieve y los enormes baches que arrancan

tapacubos a los coches -plateados conejos por

largas avenidas sin semáforos-.

 

Una anciana me descruza los brazos

en San Basilio. Dos veces. Hasta que al fin la entiendo.

En ese oscuro zulo donde ocultan los santos

su larga decadencia, temo que de repente

algo va a gotearme porque todo

parece desteñir, dispuesto al llanto.


                                                          III 


En el hotel comemos y cenamos

revuelto de cebolla y sopa de cebolla dulce, roja.

Hasta que regresamos

en el último avión. Nosotros regresamos

con los bolsos repletos de insignias obsoletas. 









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