Blog de Regina Salcedo Irurzun

miércoles, 18 de junio de 2014

LAS PALABRAS



Imagina un reguero de caramelos brillantes

en medio del camino polvoriento.

Imagínalos: cayendo del bolsillo agujereado

de un dios niño infinito.



Las primeras en llegar fueron, naturalmente,

las hormigas; en masa. Los cubrieron

igual que una marea de petróleo,

se nutrieron con ellos, murieron sobre ellos

satisfechas, pringosas.



Desde el bosque apareció después el perfil de las aves

que con su ojo sin párpado desenganchó la luz

y el color que todavía dentro palpitaba,

y luego con sus lenguas de trompa florecida

los lamieron, los llevaron a nidos de sabuco

o bien a sus palacios enrejados.

 

Así fueron semillas nuevamente,

multiplicando su espectro, su paleta de gustos

y, por tanto, su vuelo inagotable.



Y aquí me encuentro ahora, ante el camino

otra vez salpicado de dulces relamidos,

y la obstinada lengua se me seca

clavada al paladar. 





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