Blog de Regina Salcedo Irurzun

sábado, 19 de abril de 2014

SUPERVIVIENTE




Olvidas cada día por qué la amas,

por qué vuelves a alzarte malherido,

el pecho desgarrado de un zarpazo

y esparcido en el barro

ese ramo de lirios y de calas

que dejaste crecer desde tus dedos.

Esta noche sin luna y sin estrellas

nace la duda oscura de si puede siquiera

llamarse amor a esto. Si no es más que un aullido,

la inercia del columpio que desciende,

la inagotable sed cosida a tus pupilas,

el rayo que penetra hasta la tierra.

A veces te preguntas, roto como un tejido,

si compensa su abrazo furtivo e imprevisto,

ver su cuerpo desnudo temblar ante tus ojos

con la belleza intacta del rocío,

la promesa fugaz de una sola palabra,

escoltada de agujas y aún no pronunciada.





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