Blog de Regina Salcedo Irurzun

sábado, 15 de febrero de 2014

POEMA





Aquí no caben las demostraciones.

Desde que impongo un aro rodeado de fuego

y embadurno mi pelo en brillantina

la verdad se escabulle sigilosa

y mi pequeña bestia, mi niña asilvestrada

pierde el ritmo espontáneo de su aliento,

la cómoda distancia entre sus pasos

cuando camina o se detiene en seco

o rueda despeinada por la hierba

o echa a correr de pronto chocando con las ramas de los árboles,

llorando, riendo enloquecida.


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