Blog de Regina Salcedo Irurzun

sábado, 21 de diciembre de 2013

ARDER





Son vibrantes tus labios cuando clamas que la vida se inflama en los extremos,

que entregarse al exceso es el único vino de las células.

Es hermoso escucharte, tan joven y tan pocas tus heridas. Verte dormir ardiendo.

No te contaré aún la rapidez del fuego, los huérfanos erizos que dejan los incendios,

ni el puñado de millas de desierto, de falta de ti mismo, por las que vagarás

olvidado del agua, devorado de sed.



2 comentarios:

  1. La juventud y los excesos. La juventud, audaz e ingenua. Inmortal, sólo porque no dejamos de hablar de ella. La juventud, lo más efímero de la existencia...

    entregarse al exceso es el único vino de las células

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