Blog de Regina Salcedo Irurzun

viernes, 25 de octubre de 2013

NO TIENEN PRISA LAS PALABRAS, Carlos Skliar





Reconozco que No tienen prisa las palabras llegó a mis manos de la forma más vergonzosamente adolescente posible: sentí que era él quien me elegía cuando se abrió en mis manos justo por el poema que más podía inquietarme, uno que parecía un recuerdo robado de mi infancia. Era tan mío que me sentí un poco Replicante.

Siguiendo este impulso romanticón me compré el libro. 

No es el tipo de poesía que más me gusta, o al menos la que más me llega, pues es una poesía reflexiva, filosófica, contenida, y yo soy más de víscera, de imágenes impactantes, de sentimiento en carne viva (nada adolescente, vaya).

Podría decir que el libro me ha interesado aunque no me haya conmovido pero supongo que no todos los libros están escritos para alcanzar el mismo destino ni recorrer los mismos caminos, admito que esto es una deficiencia mía y no del texto.

Sé de todas formas que es una obra a la que volveré. Sé que ahora mismo pesan más en mi valoración mis prejuicios que la realidad del libro. Y es que este tipo de poesía siempre me ha dado la impresión de rozar esa escritura ingeniosa que se mueve entre las consignas de la autoayuda y el lucimiento personal, el tipo de poemas que luego la gente usa como citas brillantes en sus exposiciones. Poemas que a veces tengo la impresión atienden más al deseo de diferenciarse que al de la honradez. No sé si me explico ni si esto se sostiene por alguna parte, es lo que tienen los prejuicios cuando les arrojas algo de luz…

Precisamente Skliar es único arrojando luz, es un observador que mira con ojos nuevos y desecha -casi siempre- los pensamientos fáciles que suscitan los objetos cotidianos con que se encuentra su mirada, y lo que es más importante, tiene un don para desmontar todas las capas superfluas de esas reflexiones y alcanzar su esencia para finalmente plasmarla de manera sencilla, lúcida, en tres líneas exactas.   

La escritura tiene miedo de cerrar sus manos. De acomodarse. De sentirse satisfecha. De darse por terminada.

Acabo de darme cuenta de una cosa: creo que en ese casi siempre que apuntaba antes reside mi reticencia. Me ocurre que, en este tipo de poesía, cuando el texto no logra sobrevolar lo vulgar, el lugar común, la simple ocurrencia feliz, cae mucho más abajo que en otro tipo de poemas o más concretamente, cae en esos territorios fronterizos de los que hablaba antes y que personalmente tan poco me atraen. 

Dejos unos cuantos poemas que selecciono al azar:

La extraña costumbre de pedir disculpas para poder decir algo. Usar expresiones como “humildemente”, “sin ánimo de ofender”, “me parece que”, “no lo tomen a mal”, “si no es mucha molestia”. Acabar por no decir nada. Pertenecer a una lengua equivocada, que ya hablabas desde tu nacimiento.
***
El sonido de un idioma que te abre los oídos,
pero no te deja abrir la boca.
***
Toda memoria es respiración agitada. Cada olvido es un
modo desordenado de decir adiós.
***
Viajar. Trazar un círculo completo. Una línea inexacta.
Un espacio de tiempo y viento. Un  sitio repleto de fugas
incapaces.


5 comentarios:

  1. Implazable Zombigirl
    http://www.tonterias.com/wp-content/uploads/users/4c59d08657467_ojo.gif

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  2. Implazable?
    Si lo que querías decir era implacable tampoco lo entiendo porque el libro no lo pongo mal, creo que al final me doy más caña a misma que a Skliar... En la imagen famosa yo sería más el ojo que la cuchilla.
    Abrazo!

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  3. jeje, sí era implacable ¡y mira que anulé el primer comentario!
    Ya veo que no lo pones mal, pero sí le exiges más aun, por no tratar desde la entraña sino desde la reflexión, aplaudo tu valentía al reconocer esa exigencia sobre todo en ti misma.
    Te mando otro abrazo que el jueves te doy en persona.

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  4. Es una exigencia que sólo puedo tener conmigo misma porque mi escritura, me guste o no, nace de la necesidad y cuando quiero obviarlo, cuando trato de que sea de otra manera, se me queda en puro embalaje. Puede considerarse una deficiencia, claro, pero es lo que hay.
    El jueves te veo y abrazo ( pero no te perdono lo de Michon).

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