Blog de Regina Salcedo Irurzun

martes, 10 de septiembre de 2013

FRAGMENTOS




I

Ayer me agarré a la verja de unas obras
y a punto estuve de recitarme a gritos allí mismo
en un cinematográfico arrebato.

Este exhibicionismo repentino,
estas ganas de darme para afuera
no sé de qué me hablan,
qué me quieren,
qué esperan si una vez vaciada por dentro
o si una vez lanzada alcanzar
qué
de qué modo
para sangra en quién
para crecer en dónde
convertida en cuánto de mí misma
o toda otra.



II

Calma mientras mi mano se mueve por la hoja, cuánto tiempo.
Cómo coser el hilo de esta tinta a mi talón en marcha, a mi respiración
hasta agotar su carrete escondido
regalo de no sabes qué deidad caprichosa benefactora cruel
o residuo inherente a tantos días, tempestades,
galipot que aparece en breves topos negros
cuando las mismas tripas de la arena necesitan purgarse.


III

Y aun así constato solamente.
Doy fe,
actúo de notario. Soy testigo
de la lluvia de arañas,
del incendio que puja bajo el agua.




IV

Todos aquí esperando, cacofónicamente reunidos
sin dejar de bailar sobre las brasas.
Y nadie alza una silla
ni arrastra un escritorio
de modo que el intérprete pueda hacer su trabajo.





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