Blog de Regina Salcedo Irurzun

jueves, 8 de agosto de 2013

VER AL HIJO





El más arduo ejercicio
es salir de uno mismo
a contemplar al hijo desnudo en su esqueleto, es barrer
las semillas que cayeron sobre el suelo del ático
desde bolsillos propios o adquiridos
y arrancar con las uñas
los granos persistentes que engordan en las grietas.
La tarea más dura
es vaciar los ojos telescópicos
y asir el boomerang que vuelve de su viaje
cargado con tus límites, tus miedos
y otros con nuevos nombres
teñidos de horizontes y de incendios.

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