Blog de Regina Salcedo Irurzun

jueves, 4 de julio de 2013

SIMPLE EJERCICIO DE RESTITUCIÓN




Le doy las buenas noches.
Le digo que no voy a abandonarla,
que me haré cargo de ella,
que es lo más importante de mi vida.
Y entonces sin notarlo estoy llorando
como si estas palabras fueran lluvia
sobre una tierra árida que lleva treinta años agrietándose,
como si fueran manos capaces de viajar atravesando el tiempo
y arroparla,
y en ese mismo abrazo traerla hasta el presente intacta y resarcida. 


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