Blog de Regina Salcedo Irurzun

martes, 9 de abril de 2013

PÍLDORA ROJA




   
Temes,

una vez el abismo,

ser el yo de tu sombra,

el que tiende al silencio y a cerrarlo

con un candado frío

y reluciente

y con un mecanismo tan sencillo,

tan mórbido su clic embadurnado,

tan tibiamente enorme la tentación de desmigar la llave

entre tus manos áridas –despojadas de todo…-

Y entonces temes, sueñas, ya nunca ser capaz

de volver a tender frases intrascendentes hacia el mundo

de las celebraciones,

de las pastas con ruido,

de los grandes tentáculos metálicos

que lo impulsan envuelto en una nube

de hulla venenosa que absorben los pulmones

dejando una encalada sensación de vacío.

Y entonces…

¿Qué más da? Este abrupto barranco,

el fondo de esa sima.

No hay verdadera opción en la píldora azul

ahora que has despertado en carne viva. 










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