Blog de Regina Salcedo Irurzun

miércoles, 10 de abril de 2013

INVOCACIÓN





Ven y aúlla una vez definitiva,
rompe mi voz y este péndulo-nódulo en mi hipotálamo  y
reverdécenos
en completo desorden.
Riega el patio yermo de cemento jugando igual que un niño
con una manguera que ahora estrangula, ahora libera, ahora apunta hacia el suelo o hacia los ventanales de la casa
que abre de par en par
y empapa la tarima, moja los papeles, ensucia de barro los portafolios con documentos tan grises
e importantes
porque alguien lo dictó aunque no sabes cuándo, exactamente
quién,
sólo que su gobierno ya dura demasiado y destiñe
como la nicotina, amarillea
paredes antes blancas,
cortinas antes blancas,
pulmones antes libres para una respiración desacompasada
o un jadeo de bestia depredadora
o un silbido de asmático encarando la cuesta de una playa.
Ven y asedia estos muros de raíces pútridas
con una horda caótica, sin jerarquías, sin un ideal siquiera que los inflame
u otro bárbaro impulso
que el placer de abrasarlo todo absolutamente.



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