Blog de Regina Salcedo Irurzun

viernes, 26 de abril de 2013

DESACTIVACIÓN DE LAS PALABRAS






Durante veinte años he sido artificiera de mis pasos,
he cortado los cables más vivos del circuito, los de colores puros: rojos, azules, verdes fosforescentes, y por supuesto,
he saltado en pedazos tantas veces
que puedo ver mis metas volantes y mis restos languideciendo
en los alfeizares
de edificios careados y vacíos.
Desactivados quedan términos pervertidos, conceptos
seductores, vampiros jovencísimos que parecían merecer
la eternidad más bella.
Sus carcasas ociosas yacen junto a mis pies
como trampas y cepos ya usados e inservibles.
¿Qué labor queda ahora? ¿Está en tus manos
el impulso ambarino de la reconstrucción? ¿Está sólo en las mías?
¿Hay fragmentos aún limpios para llevarla a cabo
o habría de crear nuevos autómatas con maquinarias vírgenes,
nunca vistas,
nunca por otras manos engrasadas?
¿Es todo lo que queda humo desvanecido ,
esta orfandad?



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