Blog de Regina Salcedo Irurzun

miércoles, 3 de abril de 2013

ALGUNA SOLEDAD





Despojada de sus muebles, de sus óleos y de sus vestimentas,

la soledad desnuda es una nube, vapor que se concentra en los rincones 


y en telarañas puntuales.

Podrías respirarla y soportar su frío y admitir que habrá noches en las que 


ningún cuerpo ni tejido paliarán la humedad que se filtra

en los huesos.

Te dejarás temblar. Te dejarás comer sin aderezos. Y luego observarás 


tu pétrea superficie en busca de fisuras, nuevos líquenes; cualquier señal

que atestigüe su paso.

Y no será peor que otras heridas. Ni más honda que la resignación,

ni más dañina

que sentir el gran peso de tus músculos paralizados de miedo.




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