Blog de Regina Salcedo Irurzun

martes, 12 de marzo de 2013

CATALPAS







Me ha despertado hoy el sonido agorero de una sierra mecánica.

Lo más perturbador ha sido sin embargo la premura

con la que cualquier cosa puede ser reducida a un puñado de leña:

el hecho de que tanto pueda ser contenido en la angosta trasera 


de un único camión .

Durante doce años he ligado mi tiempo al lento crecimiento de esos árboles 


frente a mi desayuno.

Gorriones, petirrojos, cardelinas y urracas cruzaban por sus ramas como luces en fuga.

Ahora hay un espacio blanquecino tras el cristal inmenso, y aún me cuesta 


acordarme de su nombre.

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