Blog de Regina Salcedo Irurzun

sábado, 23 de marzo de 2013

ÁNGULO MUERTO






Una suerte de don

para esa candidez atávica y absurda,

para esconder el rostro tras las manos

y sentirte amparado por la invisibilidad de los ángulos muertos

es toda tu defensa.

No respirar muy fuerte.

Ni banderas,

ni salvas,

ni girar en el centro del gran salón de baile.

Ser, desapercibido, ser,

con moderación,

feliz en los paréntesis.

Poder encomendarte a la niebla y la sombra

como si de hecho fueran

torres impenetrables de granito.




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