Blog de Regina Salcedo Irurzun

jueves, 31 de enero de 2013

DIVINA ESCOLOPENDRA





Un perdigón de plomo sin origen

cruza como un neutrino

capas de piel,

de músculo,

de hueso

sin aparente daño.

Esa noche, no obstante,

una columna muda de frenéticas patas

medra por el agujero

y sus pasos oscuros, diminutos,

hacen reverberar las membranas del sueño:

Se eclipsarán sus luces

con un lento goteo de alambique

y entonces en secreto culparemos

a la fatalidad, a sus ritos 


entrópicos. 



2 comentarios:

  1. Inquietante movimiento el de esas patas. Me gusta tu blog. Saludos.

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  2. Gracias, será un placer tenerte por aquí y recibir tus comentarios siempre que te apetezca.

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