Blog de Regina Salcedo Irurzun

domingo, 9 de diciembre de 2012

RECOGE LO QUE SIEMBRAS





Esta mano adiestrada siembra a diario con rectitud de surco y determinación de arado centenario. Esta mano, en la que gira un oro raspado por el tiempo, selecciona los granos de un semillero antiguo que heredó de sus muertos.

Esta mano derecha arranca los hierbajos que otros catalogaron en una rancia guía de plantas perniciosas.

Será esa misma mano la que sin danza alguna recoja la cosecha menuda y predecible, con sus cuatro hortalizas cotidianas salpicadas de barro, mordidas por los topos.



Sin embargo, la otra, esa mano felina, deambula por las noches escupiendo en las viñas, revolcando su frío en las cunetas e impregnando su aroma entre los cardos. Esa mano de látigo libera saltamontes de sus jaulas y reparte pulgones en las hojas dentadas de las fresas. Esa mano siniestra deja caer simientes transparentes que formarán un bosque de zarzas en mi huerto.



Y yo preguntaré qué vendaval las trajo, qué venganza.



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