Blog de Regina Salcedo Irurzun

sábado, 3 de noviembre de 2012

VIVIR EN EL PRESENTE





Se sorprendió una tarde envidiando a su perro.

Fue un día lamentable y en verdad

del todo innecesario.

Tan sólo era cuestión de esperar algo más;

dos o tres estaciones

y entonces los deseos perderían sus cuerpos,

su memoria y sus nombres por sí mismos.

Como charcos al sol que se condensan

dejarían la senda despejada,

transitable a los ojos,

sin lugar para el juego

del sol y sus reflejos.

Nada más

la contundencia firme del barro y su presente,

darse cuenta del vacío animal

que es ser completamente en lo inmediato.




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