Blog de Regina Salcedo Irurzun

sábado, 15 de septiembre de 2012

OTOÑO




 Se dispara este otoño en mil ladrillos

y los veré caer monocromos, sin fuego, bruscamente y levantando polvo en una nube exacta y

derrotada.

Así es hoy este otoño, así en esta baldosa de cincuenta centímetros cuadrados

sobre la que me siento para ver cómo el tiempo ejerce sus rituales con entusiasmo idéntico y con la

misma falta de entusiasmo, con grandeza sublime y ni una sola molécula de gracia.

Si alguien me preguntara hacia dónde descargo estos cascotes

tendría que inventarme este poema, estos versos cubiertos de una espinosa

cúpula que no alcanzará a abrirse.

No os fijéis en la cáscara, ni siquiera os clavéis en las espinas. Es el fruto escondido lo que cuenta.

El fruto que no existe y que a la vez está. Su ausencia tiene uñas que imprimen arañazos invisibles.

Todavía me asombra la terquedad obtusa de mi fe. Todavía no entiendo cómo sigo mirando fijamente

mientras desciende el hacha sobre mi cuello dócil.


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