Blog de Regina Salcedo Irurzun

viernes, 10 de agosto de 2012

EN VANO





No levanto los ojos,

me centro en las partículas

que la luz atraviesa, en suspensión

estoy y me convenzo

de la esencia epifánica del polvo.



Me convierto a la fe de las Correspondencias.

Comulgo con los dioses del Destino

que dicen jadear tras las basuras,

en cada palmo incierto

de la Eterna Cornisa.



Entono el salmo 15 de nuestras Escrituras:

“Nada es casual,

ni huérfano,

ni uno”.



Canto hasta hacerme sangre.



Pero es todo inútil.



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