Blog de Regina Salcedo Irurzun

domingo, 5 de agosto de 2012

Domingo







Aquí llega el domingo que solamente tú

ibas a sostenerme.

Nada le dará luz, ni el día, ni aun las horas

deslizándose lentas,

ni esa conciencia limpia para no estar en nada,

para no mover nada.

La añoranza del mundo no cabe en un pañuelo,

ni siquiera en un pecho con hábito de sima.

Por eso es suficiente este pájaro muerto en la ventana

para que se me abismen los ojos tan adentrro

y huya de los espejos y desee la muerte

de todo el que hace ruido

y se jacta de estar absurdamente vivo.





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