Blog de Regina Salcedo Irurzun

miércoles, 15 de febrero de 2012

Rayo inmortal





Veo el sol brillar sobre tu pelo como un halo de santo;
cabello liso, negro, algo casposo
y dudo.
Dudo de mi camino,
de mis piernas,
de mis pasos,
de mis huellas de oca perseguida
en  el barro de un cruce.

¿Mis pupilas son especialmente frágiles,
sensibles a la luz,
son corneas inestables las que miran mi mundo?
No lo sé. 

Tendría que arrancar tus ojos negros, lisos,
con rastros de legañas
y escudriñar con ellos mi cabeza
por si el sol le brindara alguno de sus rayos
inmortales.




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