Blog de Regina Salcedo Irurzun

domingo, 5 de febrero de 2012

Corazón de anfibio



Te pido lo imposible

Que yo te diga -cada mañana-, todavía hay camino,
sólo anuncia una lengua, un paladar, un río
con vocales de piedra,
remolinos.
No debieras perderte –anclar tus ojos negros-
en esos remolinos de espirales estáticas.

¿Qué deberías ver entonces en el agua
entre las consonantes chorreantes de líquenes?
¿Qué deberías ver, oír, desentrañar 
como un pescado muerto que se limpia?

Te pido que separes la carne de  la hiel
cuando la bilis diaria
es parte de la escama,
de la aleta caudal,
del mismo movimiento del pez en la corriente.

Te pido lo imposible,
cada día vencido, te lo pido
con mi lengua de hombre,
con corazón de anfibio.

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