martes, 25 de octubre de 2011

Puzle Post Interactivo

¿Os pensáis que la inmortalidad es Jauja, no? Que siendo uno eterno el tiempo no es problema, ¿verdad? Pues como decían Faemino y Cansado: ¡Y una mierda como un niño de seis años!
Los que entramos en la categoría de muertos (guión) vivientes hemos de pagar un elevado precio por esa adjetivación extra y es el de seguir participando de algunas de las comunes tribulaciones de los mortales. Entre ellas el puto agobio. Sí. A estas alturas de mi muerte y ando metida en mil humanos fregaos que me tienen loca, y sin visos de mejoría en el horizonte… Que me digo yo ¿pa esto te mueres, hija? Porque para estar así podía seguir vivita y coleando y al menos tendría unos dientes de quinceañera, y las uñas decentes, y los pies derechos y no hechos un gurruño…

-Pss…Zombie, te acuerdas de El Guardián cuando gritaban: ¡Digresión, digresión! …Pues eso.

Perdón, sí, me centro. Venimos a parar… (cómo me gusta esta expresión en dicastillense antiguo), que últimamente no tengo tiempo y ya me pesa en la conciencia andar rellenando el blog con poemas fallidos fruto de la impaciencia y la falta de rigor. Y por eso he decidido hacer un post en plan interactivo, muy moderno (¿o post moderno?), muy a lo crowdfunding, ya sabéis, tipo El Cosmonauta (http://elcosmonauta.es/)

-Joder, ¿no nos irás a pedir pasta para financiarte, no sé… el internét?

Nooo… Me refiero a que yo os voy a dar el material de mi post (no es mucho, las cuatro flojas ideas que se me han ido ocurriendo en ratos tontunos) y vosotros: ¡hala! podéis ordenarlas, relacionarlas, enfrentarlas o equipararlas a vuestro gusto. ¿A que mola mogollón?

-Uff, sí, auguro un gran futuro para esta genial propuesta… Prepárate para recibir trillones de comentarios con sugerencias.

-Baa…


Todo surge a raíz de la reciente lectura de una novela de un autor argentino, (no voy a deciros quién para que sea más emocionante si cabe) y estas son las perlas que me gustaría hilvanar con vuestra colaboración:

Leía en esta novela escrita en 1920 (publicada en 1926):

“¡Qué hombre! Tenía actitudes de campesino astuto, de gañán que hace el tonto y responde con una chuscada cuando comprende que no puede engañar.

Husmeando pichinchas metíase entre fregonas y sirvientas a curiosear cosas que no debían interesarle, hacía de saludador arlequinesco, y en acercándose a los mostradores estañados de los pescadores examinaba las agallas de merluzas y pejerreyes, comía langostinos, y sin comprar tan siquiera un marisco, pasaba al puesto de las mondongueras, de allí al de los vendedores de gallinas, y antes de mercar nada, oliscaba la vitualla y manoseábala desconfiadamente.”

y me vino este fragmento a la cabeza, (aquí no hace falta que diga el título de esta novelilla de 1922):

“El señor Leopold Bloom comía con deleite los órganos interiores de bestias y aves. Le gustaba la sopa espesa de menudillos, las mollejas, de sabor a nuez, el corazón relleno asado, tajadas de hígado rebozadas con migas de corteza, huevas de bacalao fritas. Sobre todo, le gustaban los riñones de cordero a la parrilla, que daban a su paladar un sutil sabor de orina levemente olorosa.

En riñones pensaba mientras andaba por la cocina suavemente, preparándole a ella las cosas del desayuno en la bandeja abollada. La luz y el aire en la cocina eran gélidos, pero fuera, por todas partes, hacía una suave mañana de verano. Un poco de vacío en el estómago le daba”.

¿Por qué está asociación? os pregunto yo, queridos lectores…

En el mismo libro argentino también encontré este tipo de diálogos:

“-Mejor que entremos a buscar libros.
-¿Y con qué abrimos la puerta?
-Yo vi una barra de fierro en la piecita.
-¿Sabés que hacemos? Las lámparas las empaquetamos, y como la casa de Lucio es la que está más cerca, puede llevárselas.

El granuja barbotó:
-¡Mierda! Yo sólo no salgo… no quiero ir a dormir a la leonera.

¡La pecadora traza del granuja! Habíase saltado el botón del cuello, y su corbata verde se mantenía a medias sobre la camisa de pechera desgarrada. Añadid a esto una gorra con la visera sobre la nuca, la cara sucia y pálida, los puños de la camisa desdoblados en torno de los guantes, y tendréis la desfachatada estampa de ese festivo masturbador injertado en un conato de reventador de pisos.
Enrique, que terminaba de alinear sus lámparas, fue a buscar la barra de hierro. 
Lucio rezongó:
-Qué rana es Enrique, ¿no te parece?, largarme de carnada, a mí solo.
-No macaniés. De aquí a tu casa hay sólo tres cuadras. Bien podías ir y venir en cinco minutos.”

Estos diálogos me hicieron acordarme de algunos leídos en X (os concedo este título). Elijo al azar (del libro contenido en él: Mi Problemática):

“Al día siguiente, la Niña viene corriendo a mi habitación. Que me levante y coja el teléfono, me grita. Le digo que estoy intentando dormir, pero ella insiste.
-¿Qué coño pasa? –digo.
-Están al teléfono –dice.
-¿Quiénes están al teléfono?
Me levanto y la cabeza me estalla. ¿La policía? ¿Los Dalton? Quién será. Estoy despierto.
-De la tele –dice la Niña.
-¿Qué? –digo.
-Snookie Cane –dice-. Del programa de Snookie Cane.
-Vete a tomar porculo –digo-. No hace gracia.
-Es de verdad –dice.
Me levanto en gayumbos y cojo el teléfono. Hay una zorra al otro lado y quiere saber si soy yo.”

Un consejo para relacionar ambos, leed la entrevista de Patricio Pron a Percival Everett en Quimera o en El Boomerang titulada: "El estereotipo se convierte en la medida de lo auténtico"

Y para terminar un par de cosillas traídas muy por los pelos:
Del libro argentino:

“-Parece que llueve.
-Mejor –dijo Enrique-. Estas noches agradaban a Montparnasse y a Tenardhier. Ternardhier decía: más hizo Juan Jacobo Rouseeau. era un ranún el Tenardhier ése, y esa parte del caló es formidable.
-¿Llueve todavía?”

Y de nuevo, salto a 2011, a la rabiosa actualidad editorial de X, donde leemos:

“Pollock: Tú primero.
Moore: No, tú.
Pollock: No, insisto.
Moore: Tú.
Pollock: Tú.
Moore: Como quieras.”

Bueno, pues aquí queda esto, a ver si con todo componéis algo útil en vuestras cabezas.

Lo sé, lo sé, menuda pedrada la de hoy…

2 comentarios:

  1. Zombie, tengo mucha curiosidad de saber qué tipo de sustancia ingeriste el martes para escribir este post. Ahora en serio: el ejercicio que propones es interesante, pero comprende que tus lectores no se van a tirar a la piscina exegética sin estar seguros de la autoría de los fragmentos de la novela argentina que reproduces. No tengo el texto a mano, y no estoy nada convencido de lo que digo, pero ¿es posible que sean fragmentos de 'El juguete rabioso' de Roberto Arlt?

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  2. No estás nada desencaminado, amigo Clément, efectivamente se trata de El juguete rabioso, de Arlt. Y sí, lo sé, menudo post, jajaja,(no esperaba respuesta alguna, la verdad) lo peor es que no lo escribí bajo el efecto de sustancias psicotrópicas ni nada, es que ya me patina de continuo... ¡¡Temblad ante la mente zombie!!

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