I
Porque una orden de embargo me dejó las paredes
desnudas pero
súbitamente
sólidas,
hermosas,
reveladas
y sin ninguna silla en el cuarto de Estar
y Parecer.
Y cuando fui a buscar
incluso los catálogos de muebles
lucían cuerpos míticos:
minotauros,
quimeras
de tres puertas
para soñar con ellos
pero, no,
nunca más
para creer posible su regreso.
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