jueves, 11 de agosto de 2011

Yo mataré monstruos por ti, de Víctor Balcells Matas




Empecé a leer este libro de relatos llevada por la envidia y los prejuicios, como debe ser.  Soy un zombie, no santa Teresa de Calcuta.

Nada más iniciar la lectura comprendí que lo iba a tener a huevo porque el joven Víctor es un loco, uno de esos que echan un cable de un globo a otro (globos aerostáticos), a tres mil metros de altura y se lanzan a cruzarlo sin red o arnés de seguridad.

La hostia va a ser monumental, me dije, y casi hasta me dio cierta lástima. Han sido tantos los que se han estrellado contra el cemento tratando de  hacer arriesgados funambulismos…

Sin embargo, Víctor Von Muerte, (es como le llaman en los círculos literarios y circenses por si no lo sabíais), lejos de resbalar, de perder pie en ese estrecho cable, fue ganando altura, y el muy cabrón hasta se permitía piruetas elegantes, piruetas de hombre pájaro acostumbrado al vuelo, a la libertad.

Comprendí entonces que no habría caída porque él estaba allí como pez en el agua, era su medio, lo había conquistado.  Cabrón, me dije entonces, pero ya con medio cariño. Y entonces me relajé y me dispuse a disfrutar del espectáculo, relato a relato, salto a salto, con el vértigo contagiado, casi sintiendo que era yo, pobre zombie terrestre, la que besaba el aire a tres mil metros del suelo.

¡Viva Víctor Von Muerte y Balcells!

No, no os pienso dar más detalles de sus cuentos.  Tenéis que leerlos. Es una orden.

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