miércoles, 20 de julio de 2011

Poesía Democrática III o IV




Es mejor no salir en ningún libro
Que las frases no quieran abrigarnos

Una vida sin música y sin letra

Y un cielo sin las nubes que hay ahora

No sabes si regresan o se van
Las nubes cuando cambian tantas veces
De forma y pareciera que seguimos
Habitando el lugar que abandonamos
Cuando no conocíamos los nombres
de los árboles
Cuando no conocíamos los nombres 
de los pájaros
Cuando el miedo era miedo y no existía
El amor al miedo
Ni el miedo al miedo
Y el dolor era un libro interminable
Que alguna vez hojeamos por si acaso
Salían nuestros nombres al final.


Hoy me han puesto deberes, ¡con lo que a mí me pone que me pongan deberes! Me han pedido que comente este poema sin decirme de quién es. Se aprovechan de mi ignorancia… porque, efectivamente, no tengo ni idea de quién es el autor o la autora.
La cosa es que me ha gustado bastante.


-Espero que no sea de la Duquesa de Alba porque vas a quedar como el culo.

Me da igual que sea de la duquesa o de su prima doña Croqueta. El poema me gusta. No me parece lo más de lo más, pero me gusta. Creo que se parece a la poesía que yo trato de hacer (otra cosa es lo que luego resulta de ese intento, vale).

-¿Y qué tipo de poemas se supone que tratas de hacer, si puede saberse?

En realidad, hago lo que puedo (de momento no aspiro a mucho más) pero me gusta la poesía que no se va a los extremos, como ya he explicado alguna vez.  La poesía que como ésta insinúa pero no lo enseña todo, que abre caminos múltiples pero no una jungla infinita ante la que uno se siente desbordado y embotado. La que no se hace a base de sentencias filosóficas categóricas sino a través de frases, ideas e imágenes inspiradoras y aparentemente muy sencillas.

Y a mí este poema me resulta muy sugerente, sin ser obvio ni oscuro.
Quizá para mí no diga exactamente lo que pretendía su autor cuando  lo escribió pero sí me llegan sentimientos que me son cercanos, concretos.

Esa apertura es la que hace posible que el poema no se agote en una sola lectura sino que vaya creciendo cada vez que vuelves a él.
Por ejemplo. La primera vez que lo he leído me ha llegado un sentimiento de nostalgia por un lugar o un tiempo anterior que se ha perdido. He pensado en la infancia, quizá porque yo misma a veces siento añoranza de esa época en la que vivía el presente de otro modo y este tema por tanto me toca más de cerca, pero después, tras leerlo otra vez, he creído que podía tratarse de otra infancia; la del hombre en la Historia antes de este tiempo donde todo cambia a cada instante, donde tenemos que fabricar el miedo porque en realidad ya no tenemos qué temer, a este tiempo en el que sabemos los nombres de todas las cosas y, sin embargo, ese conocimiento del mundo no nos une más a él, a este tiempo en el que aspiramos a salir en los libros, a perdurar en un texto, en la historia, como si eso otorgase algún consuelo. (La prehistoria era eso, la historia antes de la “escritura”).

Pasado un rato, lo he vuelto a leer. Y mi sensación ha sido otra. Entonces me ha parecido que el poema también podía hablar de la propia escritura.

Quizá la próxima lectura me hable de otro tema diferente. Y no obstante todos tienen algo común, el sentimiento de exclusión, de pérdida. Quiero decir que no pienso que el poema se abra a cualquier interpretación.

En fin, no sé si con mucho éxito, la zombie se ha currado sus deberes, con sumo gusto además. 
Y como soy rencorosa, envidiosa y picajosa yo también voy a poner tarea. Por favor, no contestéis todos al mismo tiempo que luego me colapsáis internet.
Os dejo un poema para ver qué os parece. Y tampoco pienso deciros de quién es. Se siente.

Yo creo



Yo creo que somos un pueblo de plantas,
de otra manera, ¿de dónde sacamos la calma 
con que esperamos ser deshojados? 
¿De dónde el valor para empezar a deslizarnos
 en un tobogán de sueños
tan cerca de la muerte,
con la certeza de que podremos nacer de nuevo? 
Yo creo que somos un pueblo de plantas, 
¿Quién ha visto a un árbol rebelándose?






6 comentarios:

  1. Buen comentario, Zombie; gracias por la rápida respuesta. Has pillado bien el sentido del texto, opino. El poema es de Alejandro Zambra, y está incluido en 'Formas de volver a casa' (Barcelona, Anagrama, 2011, pág. 153). Es un libro francamente bueno (aunque no "el libro del año", como dicen por ahí). Cuando leí la novela (o mejor, el poema), me acordé de eso que tu llamas "la poesía que yo trato de hacer" (eso lo dices tú, ojo, no yo). De ahí mi comentario en el post anterior .

    Con respecto al poema vegetal-forestal, bueno, no está mal, me gusta bastante, pero ¡¡¡¡ esos dos "yo creo" en el inicio del verso!!!... ¿De quién es? Waiting for your response, te mando un saludo.

    ResponderSuprimir
  2. Jo, ¿sabes que justo ayer lié a mi hermana para que se comprase Formas de volver a casa? A mí es que el presupuesto no me daba para más libros, me había comprado ya uno de Pàmies y otro de Marta Agudo, de poesía, 28010. Me lo pasará cuando se lo lea. Ahora tengo más ganas, la verdad.

    También me he terminado el de Millares Sall; sí, finalmente llegó Liverpool. Me ha impresionado. También lo tengo que ir releyendo, es muy muy bueno. Gracias.

    Además estoy escribiendo bastante poesía. No la voy publicando en el blog porque quiero obligarme a trabajarlas más. No sé si lo acabaré haciendo, ya veremos.

    Respecto a la autora del poema se trata de Ana Blandiana, una escritora rumana de la que me encantó su libro de relatos Proyectos de Pasado. Como poetisa no es tan buena pero ese libro sí que te lo recomiendo.

    ResponderSuprimir
  3. Ojala fuera cierto eso de que ya no tenemos nada que temer. ¿No?.

    ResponderSuprimir
  4. Una cosa es que haya elementos e ideas que nos den miedo y otra que esas amenazas sean reales y no fantasmas, amenazas probables pero para nada inmediatas, auténticas. Por ejemplo: puede darnos miedo que nos asalte una banda de latin kings o nos roben en casa pero es un temor que nos creamos y nos crean,(es como vivir con el temor de que nos vaya a partir un rayo), no es un enemigo comparable a un bicharraco que te puede comer en cuanto sales de la cueva y que está ahí esperándonos de verdad. Por eso decía que hoy en día, en nuestra sociedad, los miedos no son de primera categoría, la mayoría son miedo al miedo. No sé si me he explicado muy bien, en fin, estoy recién levantada de la siesta...

    ResponderSuprimir
  5. Yo me leí el libro de Zambra. Me pareció muy bueno. Pero cuando llegué a la poesía que has transcrito al principio fue cuando le encontre sentido al libro y sobre todo mucho sentimiento. De hecho este blog lo he encontrado buscando esa poesía para copiarla sin tener que estar transcribiéndola.
    La del pueblo de plantas también me ha gustado. Más en el momento actual para el que parece estar escrito a conciencia.
    Saludos

    ResponderSuprimir
  6. Gracias Jesús, ya sabes que las casualidades no existen y que si has llegado rebotando a este blog es porque el destino así lo ha dispuesto: no te rebeles contra él!

    Un saludo y espero que hasta pronto :)

    ResponderSuprimir