Este es un poema que nace en las autopistas, durante las vacaciones, un promedio de 5 o 6 veces por desplazamiento al lugar de veraneo o bien de vuelta. Un poema por tanto tan común y especial como una tortilla de patatas fría o una parada en área de servicio para orinar y estirar las piernas.
Civilización I
-Me aburro -dice el Hijo a 125 km por hora.
-Contemos animales -le responde la Madre,
sentada, copiloto, a la derecha del Padre
y del volante.
-¿Los muertos o los vivos?
-inquiere Él mientras barre el asfalto, sus márgenes,
con ojos como brea,
ojos civilizados,
-por favor, las galletas.
Muchas gracias.
–De nada.
-¿Y ese bache?
-Algo muerto, -ahora el padre-,
es mejor no esquivarlo, pasarle por encima.
Mientras rumia despacio
el alimento insípido,
el Hijo anota:
-Uno.

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