domingo, 17 de julio de 2011

Basura, Ben Clark




Seré breve, no voy a acumular palabras innecesarias. Voy a hacer este post a lo Ben Clark (nombre de súper héroe, ¿no os parece?)
Por seguir en la línea del título diré que este librito es como regresar tras unas vacaciones y encontrar el buzón abarrotado: facturas de luz, agua, teléfono, tu vida laboral, publicidad de pizzas, chinos, muebles y cristaleros… y luego, escondido entre todo, una postal de un viejo amigo y un paquete con un valioso objeto.

Cartas no, porque  ya nadie recibe cartas.

Bien, como digo, el libro de Ben Clark es algo parecido. Hay muchos poemas informativos, secos:

Por su parte, los dueños
de la empresa negaron
haber abandonado
así al trabajador.
Aunque admitieron luego
que no tenía contrato.
Según declaraciones
al diario de Levante
le tiraron el brazo a la basura
<<porque era necesario
continuar trabajando>>.

Poemas “concienciados” que informan y nos asoman al basurero enorme que creamos a cada instante y sobre el que vivimos y nos construimos como sociedad. Consumismo, caducidad, deshechos.

Poemas de quita y pon, desechables también. Repetitivos.


Y luego hay otros poemas que brillan y destacan y muestran el talento lírico de Clark. Al menos la faceta que más me ha gustado a mí. Cuando se aleja un poco del suelo y del panfleto. Como este:

El capitán Charles Moore1 adora el plástico.
Él sabe que el océano es vencible
y sueña en la cubierta con un largo paseo:
desde las rocas serpentinas de Baker Beach
(donde antaño corría la leyenda
del joven Albert Kogler y el gran tiburón blanco)
hasta el puerto de Kushiro y su verano breve.
Es un hermoso sueño, piensa Charles
-boca arriba en el centro del Pacífico-,
colmado de basura y de paciencia.

1Charles Moore: Fundador de la fundación Algalita y descubridor, en 1997, de la llamada <<Sopa de Plástico>> del océano Pacífico.


Sigue con su mensaje y su reflexión sobre el tema pero al menos suelta aquí un poco de cuerda para que vuele la imaginación, surjan las imágenes, la sugerencia de un mundo.

Estos poemas son los que en mi opinión reflotan el libro. Los que te reconcilian con el cartero Clark.

A todos nos gustaría encontrar una mañana el buzón repleto de postales, de cartas impactantes y profundas, de paquetes con objetos extraños y llenos de sentido, sin publicidad, sin facturas del banco, sin citas con el médico.

Ben Clark podría ser ese cartero. Pero no va a querer. Lástima para mí.


1 comentarios:

  1. Es mejor no salir en ningún libro
    Que las frases no quieran abrigarnos
    Una vida sin música y sin letra
    Y un cielo sin las nubes que hay ahora
    No sabes si regresan o se van
    Las nubes cuando cambian tantas veces
    De forma y pareciera que seguimos
    Habitando el lugar que abandonamos
    Cuando no conocíamos los nombres
    de los árboles
    Cuando no conocíamos los nombres
    de los pájaros
    Cuando el miedo era miedo y no existía
    El amor al miedo
    Ni el miedo al miedo
    Y el dolor era un libro interminable
    Que alguna vez hojeamos por si acaso
    Salían nuestros nombres al final.

    Hola Zombie, ¿cómo va? Disculpa que no hable de tu reseña (está bastante claro el veredicto). Te propongo un ejercicio de poesía democrática. Este poema, incluido en una novela recién publicada, me ha gustado bastante. Te propongo (si te parece bien, claro) que lo valores y lo comentes a ciegas, sin conocer la autoría. Sé que el ejercicio es un poco banal y tópico, pero puede ser interesante, creo.

    un saludo

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