sábado, 11 de junio de 2011

La mujer de Rapallo, de Sònia Hernández

No he podido. Juro que no he podido. Y no ha sido por falta de voluntad, no, prometo que he intentado terminarme el libro, pero me he sentido como el griego aquel castigado por los dioses, el que subía el pedrusco hasta la cumbre y luego vuelta a empezar.

-Sísifo.
-El mismo.

Y hablando de griegos, durante la lectura de La mujer de Rapallo, me he acordado de mi profesora de griego en COU (al menos eso ha tenido de bueno, qué gran profesora era esa mujer, espero que su pasión siga intacta), de cuando nos hablaba sobre el pan metron y la hybris. Porque, a mi parecer, el gran problema de este libro que he abandonado en la página… 144 y que tiene …259 es el equilibrio, o la falta de equilibrio mejor dicho. Este libro debería titularse La hybris de Rapallo.

Si miramos la contraportada podemos leer: “…es una historia sobre el amor, la locura y el arte…”, pues bien, llegados a más de la mitad del libro todavía no han aparecido claramente ninguno de estos temas. Si en la página 144 me preguntan de qué trata el libro habría dicho que de la desconfianza  o de la renuncia o de la incomunicación, por aventurar algo, porque lo cierto es que todavía seguía sin saber de qué cojones iba. (Ahora lo sé porque he hecho trampa y me he leído el final, donde efectivamente, se habla del amor, de la locura y del arte)

¡144 páginas en un libro de 259 me parecen muchas páginas a modo de introducción, Sonia Hernández!.
Vale, que no son únicamente una introducción a la historia y a los personajes sino también, y lo que es más importante, una introducción al misterio. Porque la trama está planteada así, como un secreto que va a ir desvelándose poco a poco.

-¡Ay, cuánto peligro encierra ese poco a poco, ¿verdad?
-Verdad.

La gente subestima el poder de la fuerza, perdón, de la novela negra, pero haría bien en leer más de este género para aprender cómo construir una historia  en la que la disposición de la información, el EQUILIBRIO en esa dosificación de la información es fundamental, la pieza clave donde se sustenta todo.

"La medida en todas las cosas hallar debes"

Sonia Hernández no ha diseminado bien sus miguitas de pan para que el lector pueda ir siguiendo el camino marcado. Sonia Hernández es una rácana con el pan y creo que sólo los pájaros con voto de ayuno y de pobreza podrán subsistir con ese estricto racionamiento de las pistas en un camino taaaan largo.

Es cierto que enseguida se nos da a entender que hay un misterio oculto bajo el nombre de Rapallo, enseguida también sentimos curiosidad por saber más de la extraña relación que une a la mujer que escribe el diario y al hombre sobre el que escribe. Y la curiosidad va creciendo y también las sospechas, pero claro, todo tiene un límite, Sonia, ¡que no se puede estar manteniendo un redoble de tambor durante 144 páginas y luego ventilar el espectáculo final en 4 putas páginas! Porque sí, esto es ya la hybris apoteósica: ¡basta leer 4 malditas páginas al final del libro para comprender todo el tinglado! La madre de …

-¿Y cómo ha rellenado esas 144 páginas?

Sí, buena pregunta. Pues con un diario. Un diario en el que la mujer de Rapallo especula y especula y no deja de especular y hablar de cosas súper profundas como la identidad, las relaciones humanas  y patatín patatán, todo tan etéreo, tan abstracto, tan diario de la peor calaña. En esas páginas además la autora nos demuestra lo mucho bien que se expresa, y lo mucho bien que sabe reflexionar. En serio, en eso demuestra un gran talento, lástima que no me interese nada lo que me dice, es más, te juro que ya se me han olvidado las 144 páginas.

-O sea, ¿que sería una especie de novela negra psicológico-intimista?

Podría usarse ese palabro, sí. Y no tengo nada contra este género intimista, porque, como ya he dicho otras veces, uno de los libros que más me ha impactado y emocionado en los últimos tiempos es Bajo el signo de Marte, de  Fritz Zorn, que es un diario también de estos de hablar y reflexionar mucho sobre uno mismo. Pero es que no hay color. Zorn no se anda con estratagemas, no, a Zorn le duele de verdad lo que nos cuenta, y desde el principio nos llega todo la angustia y toda la frustración. Pero bueno, retomemos.

Una vez que conoces la historia completa (bien porque tienes la santa paciencia de terminarte el libro o bien porque haces trampullas como yo) ves que podría haber sido realmente un libro muy interesante sobre el amor, la locura y el arte, pero la disposición de la trama, de los datos, el formato diario, el punto de vista elegido, consiguen echar por tierra la idea.

Como siempre, no es más que mi humilde opinión. Quizá vosotros conectéis mejor con todo lo que se cuenta en ese largo trayecto hasta la revelación final, y entonces podáis mencionar aquello de Itaca y la experiencia del  viaje y tal y cual… No lo sé. A mí el viaje me ha parecido un calvario. 

Si queréis sacar vuestra propia conclusión, leed el libro, vagos!.

Pan metron


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