lunes, 25 de abril de 2011

Icebergs

Es una tontería, siendo uno iceberg, querer echar amarras,
pensar que alguna hoguera podría deshacer capas de frío
 y llegar hasta el núcleo donde palpita el hielo.

El hielo tiene ojos, y dedos que acarician.

Y el hielo rompe el agua y protege a las focas y a  las aves
y llora esquirlas blancas
en la desolación injusta del océano.
Pero no encuentra tierra. A lo sumo se acerca hacia la orilla
y pudiera creerse una parte de ella,
hasta que se abre un salto, una frontera líquida dispuesta a hundir tus brazos y alejarte.

Siendo frío iceberg se echa mucho de menos un corazón mamífero
una sangre caliente que anude y que se encienda,
pero a lo más que llega es a ser un espejo que en su juego
imita lo que ve con su reflejo.

A veces a lo lejos otra isla traslúcida
se cruza en tu camino, como un barco fantasma,
y los dos hielos gimen, dejan soplar al viento
entre sus huecos góticos con ulular idéntico
y eso, en la aérea distancia,
de  un modo iceberiano,
les conforta.


2 comentarios:

  1. Estimable poema, Zombie. La base heptasílaba y el heptasílabo encadenado son valores seguros. Por cierto, me haría seguidor de tu blog para compensar la caída del 12 (el primer suplente de la alineación), pero no soy seguidor de ninguno (excepto del de Fadanelli, que lleva no sé cuánto tiempo sin actualizar). Un saludo.

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  2. Bueno, me basta con saber que de vez en cuando te pasas a visitarme, eso sí,luego no te me quejes si no entras en el sorteo de gatos del infortunio y otros objetos de inestimable valor (a ver si el rácano de Fadanelli ofrece tanto:)
    Saludos!

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