sábado, 5 de febrero de 2011

Poema Zombie

Hoy, hablando de enfermedades y de poesía, me he acordado de estos fragmentos:


I              


A solas hoy en casa de mi madre
mis ojos se detienen en las cosas
preguntándoles
quién me hablará primero
y quién callará un tiempo
escondido en las sombras
para, de pronto, un día
recuperar la voz,
junto a la suya ausente
y quizás ya lejana y confundida.


II

Soy yo la que me anuncio a los fantasmas;
los pobres aún no saben que lo son
y encarnan su papel de objetos prescindibles,
banales cachivaches, antiguallas,
hijos de algún recuerdo preñado de penalti.
Ignoran el destino que mis ojos de espectro les otorgan,
desconocen la carga de ese alma
que mi dolor les brinda mientras miro,
de manera casual, tu calendario:
escáner, cine, oncóloga,
y el viernes a las diez,
peluquería.

III

Como el polvo invisible va posándose
la esencia y el destino
que vestirán tus cosas
en un futuro próximo
que desde ya me roe y me aniquila
manso e inquebrantable.

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